La Implantación Subsectària de Taka's Klub Corp.

La última generación inocente

- divendres 20, agost de 2004 15:46 h. a Las batallitas del abuelo

Taka’s Klub Corp. advierte que por su temática y contenido esta sección puede herir la sensibilidad de los lectores

Hacía tiempo que no lo advertía, aunque se usaba más en radio que no en escrito. Queda claro ¿no? si eres una persona sensible que prefiere no leer palabras que puedan herirte, no sigas leyendo.

La última generación inocente
He titulado así esta historia (las recreo por las mañanas en mi mente trabajando y luego pasan a ser una realidad aquí) a partir de algo que me sucede cada mañana en días laborables.

Como cada mañana tirando al mediodía, la amiga repartidora de cartas pasa por mi casa, por fuera se entiende, no entra a tomar café y menos a otras cosas, ¡cochinillos!.

Abre el carrito, saca el paquete de cartas atado con un par de gomas elásticas (o gomas de pollo que también se llaman) que tiene preparadas y me las entrega. Todo normal, cartera, carrito, cartas, gomas, entrega. Quedémonos con las gomas.

El recuerdo de hoy viene a raíz del gesto de la chica al quitar una de las dos gomas que sujetaban mi paquete (el de las cartas ¬¬), que no tiene nada de particular pero que me ha recordado a cuando era pequeño, más jóven, (más que ahora) y pensaba en que los grandes consumidores de gomas elásticas o de pollo deben ser Correos y las pollerías (aunque de éstas cada vez hay menos).

Seguidamente me vino a la mente una pollería en concreto, en la cual los niños de antes íbamos a pedir que nos dieran gomas de pollo para “jugar”. El juego consistía en crear una especie de “arma dispara gomas de pollo”, con una madera, una pinza, un clavo y ¡gomas de pollo!.

Para crear nuestra “pistola” casera, se cogía la madera, dos o tres palmos de larga y dos o tres dedos de ancho (mediciones caseras a ojo-recuerdo de Princep ahora mismo xDDD). En un extremo se pegaba la pinza, o clavaba o lo que fuera con tal de que quedara bien sujeta. En la punta se clavaba el clavo, o alcayata o algo que sirviera de mirilla/soporte para un extremo de la goma. Y por supuesto nuestra munición: las gomas.

Explicarlo no se me ha dado bien, además tecleo con dolor en los deditos, pero a la práctica era divertido hacer puntería. Había verdaderas maravillas de juguetitos caseros.

¿Este rollo y el título a santo de qué? pues a que después de imaginarme las pistolas caseras y a lo que jugábamos los niños de nuestra época, no tan niños que algunos tenían ya bigote y pelos en los huevos y las niñas buenas tetillas y pelos en las piernas y el coño, (ya advertí lo del lenguaje :p) pues… si comparamos los niños de antes, caros y pustos (castos y puros para los no iniciados) con los niños de hoy… que con 14 años ya les han chupado la polla y comido el coño como mil veces a cada uno… pues nuestra generación fue la última generación inocente, donde eso de ser novios era algo lejano, donde no existía la playstation ni cosas de esas de hoy y la verdad ni falta que nos hacía, porque éramos felices con nuestras pistolitas caseras y nuestras gomas de pollo.

¡Que paséis una buena tarde!


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