Noche de recuerdos...
Anoche (bueno, la noche del domingo al lunes) salí de cena y copeo.
Acabé yendo a un garito llamado La Avesta, cerca del carrer Ample, en Barcelona.
Allí me tome casi 2 litritos de leche de pantera rosa. Bebida que hacía aaaaaños que no saboreaba. Qué bien entra fresquita y suave!!! :D
Si bien tambien tienen leche de pantera azul, verde, blanca y no recuerdo si amarilla o algún otro color, ayer me dió por esta. :p
Es curioso volver a lugares que no pisabas hace años. Un detalle que me sorprendió, es que estaba bastante vacio, incluso me pude sentar en las mesas. Algo impensable años atrás, cuando apenas podias pasar la puerta de entrada del local!!!
La culpa la tiene la moda de ir a bares nuevos y de diseño, sin pizca de gracia... ya no se llevan las tascas mugrientas pero con precios MUY asequibles. Porque apenas 4 euros por 3/4 de litro de leche de pantera... vale la pena!!! ;)
...
Otro lugar que visité, despues de las copas, fue el:
Bingo
XDDDDDDDD
Inversión de 60 euros entre 3 persona.
Premios: 1 Bingo de 74 Euros.
Decidimos gastarnos los 14 euros de beneficio en el bingo otra vez. XDDDDD
Lo curioso es que el bingo cayó justo en la última partida. XDDDDD
Algún día hemos de volver al bingo... ejem... ;)
...
Por cierto, he probado la T-mes en una estación de la línea 5 y... no ha funcionado. Títol caducat. Ya tengo la tarjeta escrita 2 veces con la misma frase. XDDDDD
Nanit!!!
Escoltant...
Rambo Mix
Diumenge, 10 de setembre de 2006. 23:59 h (+2d 21:35 h)
|
|
Princep
El bingo
Las salas para jugar al bingo son tanto o más interesantes que el juego en sí.
Buenos recuerdos tengo de varias de ellas, desde besos furtivos a una amigüita que no quería que se enterara el maromo que le acompañaba ("aprovechamos" mientras él fue al lavabo xDD), hasta esas tardes de diumenge en las que antes de ir de fiesta entraba al bingo un rato.
Hace mucho que no salgo de fiesta las tardes-noches de diumenge, principalmente porque ahora las trabajo, pero lo pasábamos bien entonces.
Creo que alguna vez he explicado alguna correría en nuestra Implantación, y aún haciéndome pesado voy a por una más. Quizá son recuerdos seguramente magnificados con el paso del tiempo.
No recuerdo si abría el pub a las 6 o 7 de la noche, pero muchas veces en que llegaba demasiado pronto, solía meterme en el bingo de una calle más abajo. Todo por no esperar a que abrieran o no estar con cuatro atontados con lo que ya tendría ocasión de departir a lo largo de la noche.
En ese bingo, de reducidas dimensiones e iguales premios, no se llegaba a ganar mucho, pero se pasaba el ratillo la mar de bien, dialogando con quejumbrosas ancianas que no cantaban una línea y con la diversa fauna que puebla este tipo de espectáculos.
Como en todos estos lugares, es de visita obligada el mostrador de la entrada en el que hay que facilitar un documento acreditativo. Una vez pasado este escollo es hora de entrar a la sala, siempre que la luz roja, o el cartel de no pasen no esté encendido, en cuyo caso debemos esperar (recomendado).
Una vez pasada las puertas de ese pernicioso lugar, es momento de echar rápidos vistazos en busca de la mesa que más se adecue a nuestros requerimientos, a saber: lo deseable sería sin gente; con una pantalla de televisión, en la que se muestran las bolas con los números, a una distancia relativamente corta, de fácil y cómodo acceso visual; y para mi gusto, con uno de los murales electrónicos en los que se indican todas las bolas que han salido, además de los premios que se pueden conseguir al cantar línea o bingo (o para el juego del toc) en mi línea de visión directa.
Lo que más puede sorprender a la gente que nunca haya pisado un establecimiento de estos, es que además de jugar, se puede beber -refrescos y todo tipo de bebidas, combinados alcohólicos y hasta ¡chocolate con churros!-, y se puede comer.
¿Comer?. Sí, ¡comer! -cenar-, unos señores platos a unos precios bastante asequibles. ¡Conozco gente que va al bingo a cenar!, porque comen bien, beben mejor y encima se entretienen, con la posibilidad de que les salga la noche "gratis", si cantan uno o varios premios.
Como decía, entraba a jugar unas partidas, unas mil o dos mil pesetas (unos 6 ó 12 euros, que lo especifico porque hay lectoras que no saben de pesetas y con el euro se hacen a la idea de la equivalencia, ya que actualmente vale algo más que el dólar estadounidense), a veces ganaba, ante las miradas inquisitorias de las viejas, rabiosas porque un jovenzucho no paraba de cantar líneas y bingos uno detrás del otro.
Y es que aunque parezca mentira, yendo a una sala de bingo de esas grandiosas (tipo 'Los billares', o 'Gran Pelai'), se lo pasa uno casi mejor en una sala pequeña, por no llamar a alguna "casposa", teniendo más posibilidades de cantar y alegrarte la noche, que no en una con centenares de personas (eso antes, que ahora está la cosa menos llena, con el euro cuesta el cartón muy caro, se va el dinero muy rápido, y además desde hace unos años abren a las 3 ó 4 de la tarde -en otras ciudades a las 12-).
Después de mi media horita, tres cuartos, o una hora de vicio, ya estaba disponible para ir una calle más arriba a mi sala festiva dominguera, en la que después de saludar, besuquear y conversar con decenas de personas (unas más de mi agrado que otras), acababa sentado en uno de los taburetes de la barra, y poco después de saludar al camarero, me servía una copa que no necesitaba pedir.
Es agradable entrar en lugares en los que en a la segunda vez que vas, el camarero no necesita preguntarte qué quieres, porque se lo sabe de la semana pasada en la que estuviste (borrazucho xDDDD).
A sitios así dan ganas de volver, porque te acaban llenando la copa de alcohol hasta arriba, muy arriba (en aquella época bebía malibú con piña, para pasarme más tarde al malibú solo -ron con coco-), y encima de vez en cuando te invitan a chupitos sin venir a cuento.
Algo importante para mí, es que como "ya te conocen", saben que respondes económicamente, ni se molestan en cobrarte al instante como sí hacen con el resto de clientela, porque no te vas a escapar sin pagar aunque salgas del local o "desaparezcas" durante una o más horas.
Al final de la noche, justo cuando queda muy poco para cerrar, pides que te cobren (si es que quieren, porque en ocasiones ¡te invitan a lo consumido en toda la jornada!), pagas tus 5 ó 6 tragos (por aquel entonces al precio "especial" de 500 pesetas cada uno, salía la noche por 2500-3000 pesetas, a veces si invitaba al alguien salía por 4000, suponiendo que no hubiera ido al bingo y cantado, que entonces volvía a casa la mañana siguiente con más dinero que con el que me salí), y, una vez el local con la persiana a medio cerrar, departes en el interior del mismo con los habituales de confianza y el personal mientras recoge.
Para mí esos eran de los mejores momentos de la noche, era algo intimista, con ronda de chupitos en ocasiones, con conversaciones interesantes, y generalmente acompañado de la chica con las piernas más perfectas que he visto(me encantaban esas medias negras con dibujitos).
Después de ahí continuaba la fiesta en otro lugar acompañado de un grupo más reducido de personas. Pero eso, queridas lectoras, es otra historia.
Esto... (que me he enrollado sin querer queriendo) ¡SÍ!, deberíamos volver al bingo, por mi parte no tengo ningún problema (si hace falta pido fiesta en el trabajo xDDDDDDD), aunque me temo que lastimosamente quedará aparcado como quedó lo de ir a pasear al perro (versión sin).
El temps
Sigue haciendo mucho calor.
22.7º (24.9º) 77% (70%) 8km/h 30º
Escoltant:
Me & My - Baby boy
Diumenge, 10 de setembre de 2006 23:59 (+3d 23:29) 771
| |
|