Replicando... ando!!!
Esta tarde me he pasado por el comercio donde Princep compró la memoria USB y puedo confirmar que es todo cierto.
512 MB = 49 €.
1 GB = 69 €. De oferta y de regalo un paquete de software Media Suite.
2 GB = 59 €.
Ningún error tipográfico. Y las 3 de la misma marca. :O
Esto me recuerda a algo que sucede a menudo en los grandes hipermercados.
Si compras el pack de 3 paquetes de cereales en oferta, te cuesta más caro que comprar 3 paquetes sueltos sin oferta. Mismo peso de producto, pero diferente embalaje.
Esto es verídico y no es un caso aislado. Así que cuidadín con las ofertas que nos intentan colar y echad mano de la mente o de la calculadora ;)
Poco más por hoy.
Estoy muyyyyyy cansado. :O
Nanit!!!
P.D.: Mi video de Ronaldinho ya lleva 6.918 visitas. :D
Escoltant...
Paul Van Dyk - We are alive
Dilluns, 29 de maig de 2006. 22:20 h
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Princep
Passejades
(continúa de ayer)
Restaurante italiano
Después de pasar por la ducha, me entero que por la noche hay invitadas en casa, así que pensándolo un rato largo, decido vestirme y salir a cenar fuera, porque aunque estés en tu cuarto "escondido" siempre hay alguna que quiere saludar y ya te han "jodío" (¿antisocial?, no, sólo me relaciono con quien A MÍ me apetece).
Apuro al límite el tiempo del que dispongo y, gracias a que se retrasan unos minutos, me ahorro tener que aguantar a la gente. Voy paseando hasta una boca de transporte público y entro en ella. Tomo un tren.
Pasados unos minutos, en los que juego a un clon de Tetris en mi 6630, llega el tren a su destino, y camino hasta el restaurante italiano de mi elección.
Me hacen esperar. Mal vamos. Aprovecho para ir al lavabo. Pasados unos minutos es mi turno de entrar a cenar.
Me siento. Me traen la carta (ya tenía decidida la cena antes de entrar) y veo con estupor que han eliminado el postre que más me gustaba. En fin, desganado cierro la carta.
Se acerca una señorita a tomar nota, y mi primera frase después de las de cortesía es la siguiente: "primero de todo, una jarra de sangría, antes de que me traigáis la comida". Había quedado claro que antes de la comida quería la bebida, así que pedí un par de platazos (iluso).
Llega el primer plato. Mal vamos. Perdona, ¿la sangría?. Sí, señor, ahora se la traigo, -me dice la camarera mientras se dirige a la cocina-.
Espero pacientemente mientras agudizo el oído, que capta lo siguiente: ¿Qué pasa con la sangría de la mesa 17?. Ante lo siguiente que escuché no tuve más remedio que sonreír, ya que no daban crédito a que ese litro y medio fuera para mí solo y menos aún que lo fuera a terminar. ¡Gente de poca fe!.
Me traen la sangría, y al igual que me pasa en cualquier restaurante al que vaya a comer o cenar solo, la gente se queda mirando la 'jarritita de nada' (en ocasiones es sangría de vino, en otras de cava).
Empiezo a comer, fijándome mejor en un par de chicas guiris que tenía un par de mesas enfrente. Me miraban con curiosidad, y yo a ellas, en especial a una, que tenía un parecido entre "Nuria Ber" y una de mis ex-novias.
Les traen una botella de vino antes de la comida, bien vamos xD. Intercambiamos miradas a lo largo de la cena.
No llevo ni cinco minutos con mi primer plato, cuando me traen el segundo. ¿Ya?, pero si acabo de empezar a cenar, -pienso-.
¿No puedes ponerlo por ahí en alguna parte, que no se enfríe?, -le digo a la inútil camarera-.
Es que se le va a enfriar y el que tiene ahí no...
Es igual, déjalo ahí, no te preocupes le dijo resignado, y viéndome obligado a cambiar de plato y picotear del primero ante tanta inutilidad.
Pido un cuchillo de sierra y escucho atónito cómo me contesta que no tienen. ¿Cómo?, -pienso-. Si siempre habéis tenido -acabo diciendo-.
En fin, no me extraña que no tengan, porque eran buenos cuchillos y seguro que les desaparecían con frecuencia, pero me dieron un motivo más para no volver más a ese establecimiento (uno, los postres; dos, el servicio que ha empeorado mucho).
Sigo comiendo, sigo mirando a las chicas, ellas me siguen mirando. Bien vamos.
Antes del postre, y tras el efecto de una botella de vino, se acerca a mi mesa una de ellas, en un portugués que indicaba claramente su procedencia brasileña, me indica que si quiero terminar de cenar con ellas.
Apurando el último trago de la ya extinta sangría, me levanto y la acompaño, indicándole a la camarera que me trasladaba de mesa.
Nos ahorraremos las conversaciones, y mis más que macarrónicas frases en sus respectivos idiomas, pero sí quiero documentar que una era brasileña y la otra italiana (ambas de buen ver y mejor palpar).
Llega la hora de pagar, cada uno lo suyo, y no dejo ni un centéssimo de propina. Un mal servicio no lo merece.
Vale que tengan muchos clientes (mucho guiri) y tengan prisa en vaciar mesas, pero cordills!, al final habrá que ir a cenar pidiendo las cosas por separado, primero la sangría, cuando la traigan se piden los primeros, cuando estemos terminando los segundos y así sucesivamente.
Porque encima luego quieres pagar y no te atiende nadie, oigan, ¡que quiero pagar e irme!. Y sí, muchos "ahora señor", pero no vienen nunca, hasta que te levantas y vas hasta la caja y les das billetes y monedillas para que no te hagan esperar por el cambio, o sales por la puerta sin pagar.
Las chicas se me despiden, tocando labios contra labios, y me emplazan a quedar más tarde en un local en lo alto de una terraza. Ciao bellas!
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¿Irá nuestro héroe al encuentro de las mozas?. ¿De verdad se encontrarán allí o es que le han dado largas?.
La respuesta a éstas y otras preguntas en una próxima edición.
¡Malvado!, mira que dejarnos así :(
El temps
22.2º (25.6º) 77% (59%) 3km/h 22º
Al rico Princep horneado
Escoltant:
4tune fairytales - Ding a dong
Dilluns, 29 de maig de 2006 00:01 667
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