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Princep
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Aparentemente no ha perecido el amigo Big, si fue antes del 1 al 4 de setembre ya no lo sé,
pero en esos días no está previsto nada a su nombre en la web de los servicios funerarios de Barcelona.
Las batallitas del abuelo
El otro día, poniéndole aire a las ruedas del coche, me vino a la memoria recuerdos de
mi infancia y mi juventud.
¿Qué recuerdo se puede asociar con inflar una rueda?. Es sencillo, para esa acción es
necesario quitar un tapón a la válvula para poder introducir el aire.
Mi recuerdo se remonta a mi primera bicicleta. Me la compraron mis padres cuando era
pequeñito, en un pueblo cercano al pueblo en el que solía veranear, y donde nació mi madre.
La bici creo recordar que era de color verde, quizás una BH o una Orbea que eran
las marcas punteras de la época y las que copaban el mercado.
En aquellos tiempos el over the top de las bicis, eran las (no me acuerdo del nombre, pero
me suena que había 3 modelos, llamados algo como m3, m2, m1 o algo así, quizá eran BMX)
que tenían a mi parecer los sillines más incómodos del mundo, de color azul, pero que convertían a su poseedor
en el más de lo más envidiado.
Ese modelo sólo lo tenía un chico en el pueblo, de nombre Javi y natural de Madriz, que
juntamente con el señorito de Barcelona, éramos lo más exótico del lugar y por consiguiente los
que más chicas atraíamos.
Es curioso, pero en aquella época, hoy en día en menor medida, ser de capital te abría
muchas puertas (y muchas piernas xDDD pero ese es otro tema).
Siempre que me preguntaban de donde era y decía de Barcelona, la siguiente pregunta
era, si era de la capital, a lo que respondía que sí, de Barcelona ciudad, con lo que la gente
se quedaba con la boca abierta.
En nuestro grupito estaba lo mejor del pueblo en cuanto a chicas y chicos.
Tampoco había mucho más donde elegir, porque no había muchos más jóvenes que recuerde.
Uno de los juegos preferidos a los que jugábamos poco, quizá por eso era especial, era
nocturno (nocturno como tú, la noche la noche...).
El juego era el clásico de policías y ladrones, pero su ámbito se limitaba a una inmensa
parte del pueblo con lo que era la mar de entretenido y su fin iba llegando a medida que las
madres, abuelas y familiares varios salían al portal de sus casas (porque todo son casas de
varios pisos) y llamaban a voces a su niña o niño a cenar.
Otro de los juegos que teníamos, más que un juego creo que era una temeridad, era
saltar desde lo alto de un muro bastante elevado a una montaña de tierra, en la plaza del ayuntamiento.
No sé, pero siempre recordaré la plaza del pueblo con su fuente, sus escaleras, cuestas y muros,
que también los escalabamos a diario como entretenimiento.
Ahora me vienen miles de recuerdos y muchas caras y nombres en especial.
Otro día os cuento las incursiones a una casa abandonada, las panzadas a comer granadas,
uvas, melones y sandías, el juego de la rana, los paseos con el sonido de los grillos, las
visitas a la fábrica de pastas típicas, las fiestas del pueblo, el pedazo de árbol gigante de Navidad,
el "sin manos" de varios kilómetros cuesta abajo, la herradura de la suerte, las flores de papel
de plata de tabaco y millones de historias que seguro que harán mi delicia y la vuestra.
Me he desviado un millón, para recordar esos tapones metálicos que he lucido siempre en mis
bicicletas, mucho más duraderos y fardones.
Creo que los sacábamos de algún modelo de coche en concreto, y puede ser que incluso
en la época bicicletera con Big también lleváramos tapones de ese tipo.
Bueno, una historia algo rara, que no culmino como debiera, pero es curioso como un simple
taponcillo me recuerda toda una infancia de verano.
Fins demà!
El temps
22º 78% 28º
¡Calor, hace calor!
Divendres, 2 de setembre de 2005. 23:35h - 398
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