Replicando... Ando!!!
Ciertamente, el mundo está lleno de gente increible. Y seguramente, la chica del súper no debe haber caido en lo que significa lo que te ha dicho.
Personalmente, trabajar de cajero en un súper, es algo que se puede llevar muy dignamente. No siempre se ha de trabajar en algo supeior al resto del mundo, solo por quedar mejor.
Bien podría ser que haya gente que le encante el trato al público y estar allí. Del mismo modo que otras personas les gusta estar en una fábrica haciendo lo mismo todo el día.
O sencillamente, ganas de no complicarse la vida y llevarla sencillamente.
Volvemos a lo de siempre.
Lo importante es que te guste tu trabajo, sea cual sea (hay gustos para rato), no el trabajo en si.
(...)
La verdad es que en estos momentos tengo tantas cosas por hacer, pero tan pocas ganas de hacer nada... o mas bien estoy cansado, quizas me voy a dormir ya. :o
A ver si mañana se anima la cosa e incluso meto algo curioso.
Nanit.
Escoltant...
Depeche Mode - Enjoy The Silence
Dissabte, 10 de desembre de 2005. 21:45 h
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Princep
La inútil del día
Perdóname, es que no hay más
Una vez salí del banco (ver edición de ayer), me dirigí a coger el autobús de vuelta a casa, utilizando el mismo viaje cancelado antes, no sin antes
pasarme por un supermercado cercano a comprar unas nueces, queso emmental, unos dulces y polvorones.
Llega la hora de pasar por caja a pagar. Tengo la costumbre de entretenerme sumando
mentalmente, o con la calculadora del mòbil, el precio de los productos que compro, así que conozco antes de pasar por caja cuánto asciende la compra, y preparo
las monedas y billetes necesarios.
El total iban a ser 17.06 €, así que saco una moneda de 2 euros, una de 5 centéssimos y otra de 1 centéssimo, junto a un billete de 50 €.
La cajera va pasando los productos, los voy mentiendo en bolsas, hasta que pasa el último
y me dice el resultado, diecisiete con seis.
Le doy primeramente las monedas y después el billete. La inútil me devuelve un billete de 20, uno de 10 y varias monedas. No es lo que me ha de devolver.
Sin dejar pasar un segundo más, le digo: perdona, ¿qué me das?
Se me queda mirando sin saber a qué me refiero, así que le explico, que me ha de devolver el
cambio desde 15 a 50, es decir 35 euros. Pone cara de no enterarse de nada.
Me has dado 50 euros, me dice.
Sí, le contesto, te he dado
una moneda de 2 euros, una de 5 centéssimos y una de 1, más el billete de 50 para que me devolvieras 35 euros.
En ese momento, parece ser, se da cuenta de su gran error. Agarra los billetes y monedas de mi mano y me devuelve el cambio correctamente, ahora sí.
Mientras me los da me suelta un enigmático: perdóname, es que no hay más. En ese momento pensé que reconocía lo que era una gran verdad, que no daba para más.
Subí las escaleras y salí del supermercado, camino de la parada del autobús, que debía llevarme cerca de casa.
Digo yo, si esto me hubiera pasado hace muchos años, aún podría tener un pase, ¿pero hoy día?, si en las cajas
han de introducir la cantidad que les da el cliente, 52.06 en mi caso, y la máquina ya les enseña en pantalla lo que han de devolver, 35 euros en este caso.
Tan difícil no ha de ser, pero bueno, quizá por eso es cajera y no ingeniera agrónoma.
El temps
6º 70% 6º
El invierno ¿ya llegó?, ¿ya llegó?, ¿ya llegooooooó?
Escoltant:
DJ Sammy - Follow my star
Dissabte, 10 de desembre de 2005 00:01 497
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